En busca del toro
(Cuento Zen)

Alfonso Carrasco

Los dibujos que se reproducen aquí representan los pasos que conducen a la iluminación espiritual. Son versiones modernas del pintor Tomikichiro Tokuriki, creadas a partir de dibujos originales del maestro Chino Kukuán, del siglo XII; ellos, a su vez, provienen de anteriores cuentos taoístas.

Simbolizan la combinación de lo sagrado y lo profano. El toro representa la naturaleza animal en el ser humano, la cual es una con su naturaleza espiritual. La lucha por armonizar los impulsos o apetitos físicos equivale también a integrar los del espíritu. El aspirante se puede valer de estas imágenes para evaluar su adelanto o descubrir en qué etapa del sendero espiritual se encuentra.

Primera imagen: La búsqueda del toro
(Hay varias versiones de las ilustraciones del toro y los nombres de cada ilustración varían de una a otra)

Representa la etapa en la que el hombre aún no conoce su verdadera naturaleza, pero de algún modo ya ha iniciado su búsqueda. En esta etapa desea encontrarla aunque ni siquiera sabe qué es ni tampoco está seguro de reconocerla cuando la encuentre. Otras veces experimenta la búsqueda de algo, con tal de escaparse de las circunstancias actuales que, por lo general, no son placenteras. La vida tal cual es, resulta una carga pesada y él piensa seguramente habrá una forma mejor de vivir. La mayoría de los que han iniciado la "búsqueda" están en esta etapa.

Segunda imagen: Encontrar la senda

En esta etapa el buscador descubre indicios y pistas en una o más tradiciones espirituales, es atraído por la lectura de libros de sabiduría, asiste a conferencias sobre el tema, conoce maestros y se da cuenta de que otros han recorrido el mismo camino, él no es la primera persona en darse cuenta que hay algo inefable por alcanzar. Esta etapa, por lo general, empieza con la práctica de ejercicios de yoga, meditación u otras disciplinas. A través de ellas experimenta sensaciones asociadas con el espíritu. En la primera imagen el campesino busca por todos lados, sin orden alguno, mientras que en la segunda ya es una búsqueda más enfocada y dirigida.

Tercera imagen: El primer vislumbre

Esta viene a ser la primera experiencia espiritual, mediante la cual el aspirante llega a ver su propio yo y a sentir como la energía kundalini se despierta en él. Equivale al primer contacto con el maestro que lo inicia o le transmite la energía. Kundalini es tanto energía física como espiritual. El objetivo del buscador va a consistir en elevar esta energía hacia la conciencia más que en reprimirla o vencer lo animal en él. El primer vislumbre también puede provenir de experiencias religiosas en la forma de visiones celestiales. En resumen, el primer vislumbre, es cualquier clase de visión o experiencia inusual que motive al individuo a recorrer el sendero hacia lo superior.

Cuarta imagen: Capturar el toro

El campesino toma la rienda pero el animal es testarudo y no lo sigue. Por fin lo ha atrapado, pero aún es obstinado y sin freno. Su voluntad y energía son inagotables, ora embiste hacia la alta meseta ora se queda plantado en alguna hondonada impenetrable. Simboliza la lucha contra nuestros instintos animales, la cual puede durar toda la vida. En esta etapa uno debe evaluar si está avanzando y tiene mayor comprensión o simplemente se ha atorado y se solaza con ciertas doctrinas o ideas relacionadas con la práctica espiritual.

Quinta imagen: Domar al toro

Representa el control de nuestra naturaleza física o animal, el cual se logra conociéndola, en otras palabras, escuchándola y dialogando con ella. El campesino dirige al toro con las riendas y lo domina a tal grado que el toro se deja conducir. Poco a poco el hombre se vuelve el amo. Lo que se hace en esta etapa es unificar la conciencia con la naturaleza animal. Por ejemplo, un entrenador profesional de animales sabe que por la fuerza no se doma al animal, sino armonizando su conciencia con la de él. Esta es la razón por la cual muchas fórmulas efectivas de desarrollo espiritual no traten de conquistar, dominar, destruir o deshacerse del ego, sino mas bien de vivir en armonía con él. De hecho, es el ego o la mente misma la que promueve la búsqueda de sí mismo y que tiene que pasar por todas las etapas. Por lo tanto, hablar de su eliminación es un absurdo.

Sexta imagen: Montar el toro hacia el hogar

En la cultura hindú se representan los dioses y diosas montados en un animal como su vehículo. El animal simboliza la naturaleza inferior al que el hombre domina y con la cual tiene una buena relación. Uno tiene que alimentar y cuidar su parte biológica, sin solazarse ni abusar de ella. De esta manera la fuerza vital física se vuelve un aliado. En la ilustración podemos ver como el hombre monta el toro sin siquiera ponerle un freno, el toro sabe adonde va sin que lo dirijan. El va tocando la flauta plácidamente sentado sobre el lomo del toro. Se acabó la lucha, el hombre ha logrado el estado de iluminación.

Séptima imagen: El toro trascendido

El campesino está solo y contento, sentado junto a su casa ya no se observa el toro. El hombre ha llegado a volverse uno con el Ser. En lugar de los esfuerzos anteriores reina un estado de paz y felicidad.

Trascendencia es la experiencia periódica o temporal de la unidad, más allá de las dualidades. Es un estado excepcional de la conciencia. Al vivir en un mundo dual siempre experimentamos los opuestos: adentro afuera, alegría tristeza, éxito fracaso, etc. La dualidad empieza al nacer y termina al morir. De hecho, vivimos no sólo en la dualidad, sino en la multiplicidad . Mientras la trascendencia implica una experiencia de unidad, no dualidad, que nos informa sobre nuestra auténtica forma de ser.

Octava imagen: El toro y uno mismo transcendidos

Todo se ha fundido en la nada. Sólo se observa un círculo, sin nada dentro de él, lo cual significa que han desaparecido todos los opuestos. En esta etapa el hombre ni siquiera puede decir "estoy iluminado" o "no estoy iluminado", no existen para él, sólo existe el Uno.

Novena imagen: Regreso al origen

En esta imagen se ve la naturaleza en todo su esplendor, flores, pájaros, el río, la montaña. Representa lo que sucede después de tener la experiencia trascendental. Fuera del hombre iluminado nada ha cambiado, únicamente el hombre mismo se ha transformado. Entra de nuevo a la vida con ojos distintos, un nuevo centro con otro enfoque actúa dentro de él. Cada vez que lo desee puede acudir a su interior y ver la vida desde ahí. Todo está en paz.

Décima imagen: En el mundo

Buda, después de alcanzar el estado de iluminación estuvo a punto de no salir de él y regresar al mundo. Finalmente imperó su compasión por los seres vivos y el resto de su vida lo dedicó a una intensa labor social que transformó la cultura y sociedad de su tiempo. En este cuadro el hombre iluminado ahora se dirige hacia los hombres, para ayudarlos. Pone toda su sabiduría al servicio de los demás.

Bibliografía

  • Metzner, Ralph. 1998. The Unfolding Self: Varieties of Transformative Experience. Origin Press.
  • Reps, Paul. 1989. Carne zen, huesos zen. La frambuesa.


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