HAGI

DONDE COMENZÓ LA REVOLUCIÓN DE JAPÓN.

National Geographic, Junio 1984

Traducción

CONTINUACION (PARTE 2)

Samurai Armor Cuando nació Yoshida, en 1830, el país había estado cerrado por doscientos años. Los Shogunes de la familia Tokugawa habían mantenido el balance entre los más de 250 dominios. Y habían generado una increíble cultura guerrera.

Sólo los Samurai podían portar armas. La vida se ordenaba de acuerdo a estrictos principios confusionistas sobre el deber y lealtad familiar. Reinaba la paz y todos, mercaderes, artesanos, campesinos, samurai, servían al shogun y al emperador. Japón se mantenía tranquila, envuelta en un capullo preservando así sus tradiciones únicas.

No era así en Occidente, en las grandes naciones, gracias a la revolución industrial, se generaba una gran fuerza y motivación para la expansión. Inglaterra, España, Portugal y la nueva EEUU, merodeaban los océanos en flotas poderosas, buscando comercio y colonias. Bretaña regía en India y obligaba el intercambio de opio en China, vecinos de Japón. Noticias sobre esto se filtraba hacia las islas japonesas.

En el momento que llegó Perry, en 1853, la prohibición sobre los textos extranjeros había sido eliminada, y habían pequeños grupos de estudiosos inmersos en rangaku, o estudios holandeses, la única colonia de extranjeros permitida en Japón. Áreas de gran interés incluían medicina, matemáticas y ciencias militares. Estaban cuidadosamente tratando de realizar una operación muy difícil: separar las ciencias superiores de la cultura barbárica y transplantarla a la cultura pura pero anticuada de Tokugawa.

"La ética Oriental y la ciencia Occidental" se transformó en el slogan de los estudiosos como Sakuma Shozan, quien tuvo mucha influencia sobre Yoshida Shoin, el que vio que la pureza de espíritu no era suficiente para derrotar los cánones Occidentales. Era una convicción creciente que si no se realizaban algunas modernizaciones cuidadosas, la vida tranquila del Imperio isleño aislado se vería en grave peligro. En el año de nacimiento de Yoshida, pocos sospechaban que en sólo 40 años, una época terminaría -- que ellos serían los últimos samurai.

Yoshida nació en una familia samurai relativamente baja entre las muchas clases de la elite guerrera; tenían que trabajar la tierra para sobrevivir.

Los Mori estuvieron entre los jefes guerreros más poderosos en Japón, pero después de oponerse al ascenso de Tokugawa al poder, sus dominios fueron reducidos a un pequeño han, Choshu, donde construyeron el castillo Hagi en 1604.

Yoshida fue muy precoz, ya era un escolar confusiano a la edad de siete, profesor asistente en la famosa academia de Choshu a los nueve años. A los diez dio una charla sbre estrategia militar en el castillo de Hagi, ganándose la duradera admiración del daimyo Mori, o jefe.

Físicamente Yoshida era pequeño y no impresionante, pero parecía lleno de energía e intensidad. El hombre que se llamaba tigre casi no lo parecía; el mismo decía, "Si tengo el valor de un tigre, sólo puede ser a la forma de profesor."

A los 18 Yoshida escribió un desenfadado kempaku, un memo crítico (el primero de muchos), que pedía reformas no sólo en la escuela sino en el país: "Hemos tenido un largo periodo de paz y ... la gente... siguen vida lujosas y ya no siguen la verdadera vía." Le daba crédito al Bushido, el estricto código del guerrero, en salvar a Japón del destino de China en manos de los extranjeros. "La nación", predicaba, "debe ser devuelta a las maneras simples de la ética samurai."

Aunque relacionado con las artes marciales, Bushido no era una técnica de combate sino más como una forma de vida, la vía del guerrero [Budo es la vía marcial, que también es una forma de vida; técnicas de combate son jujutsu]. Partes de ella incluyen instrucciones como levantarse temprano, limpieza, moderación en el vestir, cortesía en las actitudes. Exigía una estricta obediencia a sus superiores y al cuidado y protección de sus inferiores. Por lo tanto, uno servía al ser cortés y obedeciendo sus padres. Un samurai servía a su daimyo; él a su vez servía al shogun, quien servía al emperador.

Era el correcto comportamiento el que garantizaba la paz y tranquilidad, y todos, en todas las clases eran responsables de mantenerlo.

Yoshida vio grandes fallas en este reino ideal, unos pocos samurai y señores en el tope eran ricos pero la mayoría estaban empobrecidos. En ellos el estricto código del Bushido había cedido el paso a la indulgencia, a la vanidad personal, sin prestar atención a los sufrimientos del resto.

Mientras tanto las habilidades tradicionales de lucha estaban en decadencia; las espadas samurai se oxidaban.


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