BARRIDOS


BARRIDO COMO ATAQUE INICIAL

Al igual que nuestros puños distan muy poquito de la cabeza de nuestro adversario, los pies propios tienen a los adversos como objetivo más cercano. Por deducción lógica, y aprovechando siempre la sorpresa, la decisión y la oportunidad, golpeamos o enganchamos ligeramente su pie con el nuestro provocando este pequeño desequilibrio suyo que nos permite atacar bajo su guardia rota.

Barrido por el exterior del pie.

Barrido por desequilibrio total.

En otras ocasiones el barrido es más profundo y potente, provocando el derribo del adversario y posibilitando nuestro ataque antes de que haya llegado al suelo.

Los barridos se efectúan indistintamente por el interior o exterior del pie, utilizando una finta o amago previo que no permita percatarse al adversario de nuestras auténticas intenciones finales.

BARRIDO COMO CONTRAATAQUE

Aprovechando la acometida del contrario es posible lograr derribarle, mediante una esquiva de su ataque, seguida de un movimiento que permita aprovechar su inercia. Este sistema requiere gran precisión, pues el que lo efectúa no decide el momento ni [[exclamdown]]a circunstancia, sino que debe adaptarse a la creada por el adversario y realizar el barrido en el momento oportuno. Nuestro pie empujará el del adversario, antes que recobre el apoyo, en la misma dirección que se esté dirigiendo, a la vez que nuestros brazos tirarán de su cuerpo justo en sentido contrario.La esquiva se efectuará por el lado externo del atacante para evitar así otro ataque combinado en caso de que resultase fallido el barrido. Justo en el momento que avanza o acorta la distancia para efectuar un ataque giramos rápidamente por nuestra espalda y barremos con nuestra pierna adelantada.

Cuando el contrario inicia un ataque potente, nos desplazaremos de costado y barreremos su

pie antes de que lo haya asentado de nuevo con fuerza en el suelo.